5 COSAS que necesitas saber ANTES DE COMPRAR AUDÍFONOS
- hace 4 días
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Cuando alguien empieza a investigar el mundo de los audífonos, la cosa puede resultar bastante confusa, y hay detalles que nadie te explica al principio y que te ahorrarían mucho tiempo y muchas dudas. Antes de comparar marcas, modelos o precios, conviene entender cinco cosas básicas que cambian por completo cómo afrontas el proceso. Esta guía las repasa una a una, en lenguaje cotidiano, para que llegues mucho más orientado de lo que suele estar la mayoría al principio. El primer paso, ya te lo adelantamos, es siempre la prueba auditiva.
Antes de mirar ningún audífono: hazte una prueba auditiva para conocer tu pérdida
Lo primero que deberías hacer antes de mirar ningún audífono es hacerte una prueba auditiva, porque sin conocer tu pérdida es imposible saber qué opciones te convienen.
Cuando alguien empieza a investigar, normalmente sabe que algo no va bien, pero muy pocas veces se ha hecho una prueba para confirmarlo. Y es importante conocer cómo es tu audiograma: qué frecuencias tienes más afectadas y cuál es la gravedad de la pérdida. Sin esos datos, todo lo demás se vuelve confuso. Pregunta en tu médico de familia si disponen del equipo para hacerte la prueba en el ambulatorio, o acude a un otorrino, que además podrá comprobar si tu pérdida auditiva es recuperable o si vas a necesitar audífonos. Con el audiograma en la mano, todo lo demás empieza a tener mucho más sentido.
Antes de comparar ningún audífono, lo primero es hacerte una prueba auditiva con tu médico de familia o un otorrino para conocer tu audiograma, ya que sin saber qué frecuencias tienes afectadas y la gravedad de la pérdida es imposible elegir bien.
Por qué hay audífonos de 700 euros y otros de 6.000: qué estás pagando en realidad
Cuando ves audífonos de 700 euros y otros de 6.000 y te preguntas qué diferencia hay, la respuesta tiene dos partes: la tecnología del propio audífono y el servicio profesional que lo acompaña.
Por un lado está la tecnología: no todos los audífonos procesan el sonido igual, ni tienen las mismas funciones, ni el mismo rendimiento en situaciones difíciles como el ruido. Por otro lado, y esto es lo que más cuesta entender al principio, el precio también incluye el servicio profesional. Un audífono adaptado por un audioprotesista en un centro auditivo incluye la prueba auditiva, la programación personalizada a tu pérdida, los ajustes durante el periodo de adaptación y el seguimiento a largo plazo. Eso tiene un valor enorme y es parte de lo que estás pagando. Ahora bien, un precio alto no garantiza por sí solo un buen audífono ni un buen servicio, así que conviene comparar antes de decidir para no llevarte una sorpresa.
El precio de un audífono incluye dos cosas: la tecnología del aparato y el servicio profesional (prueba, programación personalizada, ajustes y seguimiento), aunque un precio alto no garantiza por sí solo un buen audífono ni un buen servicio, por lo que conviene comparar.
Por qué el audífono invisible no siempre es la mejor opción
Aunque al empezar casi todo el mundo quiere un intrauricular invisible, conviene saber que los audífonos retroauriculares pueden ser igual de discretos o más, y suelen ofrecer más prestaciones.
Es normal buscar algo que no se vea, un intra que se meta dentro del canal y pase desapercibido. Pero se tarda un tiempo en darse cuenta de que los retroauriculares, esos que llevan una parte detrás de la oreja y un cable fino que baja al canal, pueden resultar igual de discretos e incluso más, y además tienen más espacio para la tecnología, lo que se traduce en más funciones y mejor calidad de sonido según la marca y el modelo. Esto no significa que los intrauriculares sean peores: hay razones muy válidas para elegirlos. Solo que la decisión no debería basarse únicamente en la discreción, sino en cuál encaja mejor con tu tipo de pérdida y tu estilo de vida.
El audífono invisible no siempre es la mejor opción: los retroauriculares pueden ser igual de discretos o más y suelen ofrecer más prestaciones y mejor calidad de sonido por tener más espacio para la tecnología, así que la elección no debería basarse solo en la discreción.
Los primeros días con audífonos: por qué el mundo suena raro y es normal
Cuando te pones los audífonos por primera vez, el mundo suena distinto (más alto, a veces más agresivo, con sonidos que llevabas años sin oír con claridad) y eso es completamente normal.
La primera vez que sales a la calle con ellos puedes escuchar sonidos tan de cerca que asustan o incomodan. La adaptación lleva tiempo, a veces un par de meses, y hay que ser paciente. No te alarmes si los primeros días te resultan incómodos o si sientes el sonido demasiado intenso: es lo esperable. La clave es ir aumentando el tiempo de uso poco a poco, no tener miedo de bajar el volumen si lo necesitas y confiar en el proceso. Con el tiempo llegarás a llevarlos 12 o 14 horas al día sin pensar en ello. Para eso es fundamental un buen profesional que haga un buen ajuste.
Los primeros días con audífonos el sonido resulta raro, más alto e intenso, y es normal: la adaptación puede llevar un par de meses, así que conviene aumentar el uso poco a poco, bajar el volumen si hace falta y apoyarse en un buen profesional.
Lo más importante: la confianza que recuperas cuando ya te has adaptado
Lo más valioso de llevar audífonos bien adaptados no es solo oír mejor, sino recuperar la confianza y dejar de gestionar la pérdida auditiva de formas que ni siquiera notas.
Antes de tener audífonos, muchas personas gestionan su pérdida sin darse cuenta: hablan más alto para que los demás también lo hagan, o evitan conversaciones para no estar preguntando todo el rato.
Todo eso consume energía y te aleja de tu propia vida. Con los audífonos bien adaptados, esa gestión constante desaparece: te acercas a cualquier conversación dando por hecho que vas a escuchar, y eso cambia mucho más de lo que imaginas. Es el beneficio de fondo que a menudo no se cuenta al principio.
Lo más importante de unos audífonos bien adaptados es que recuperas la confianza: dejas de hablar más alto o de evitar conversaciones para no preguntar, y te acercas a cualquier charla dando por hecho que vas a escuchar.
Preguntas frecuentes antes de comprar tus primeros audífonos
¿Qué es lo primero que debo hacer si creo que oigo peor? Hacerte una prueba auditiva, ya sea en tu médico de familia (si tienen el equipo) o en un otorrino, para conocer tu audiograma y saber si la pérdida es recuperable o necesitas audífonos. Todo lo demás va después.
¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre unos audífonos y otros? Porque el precio incluye dos cosas: la tecnología del audífono (funciones y rendimiento en situaciones difíciles) y el servicio profesional (prueba, programación, ajustes y seguimiento). Un precio alto no garantiza por sí solo calidad, por lo que conviene comparar.
¿Es mejor un audífono invisible o uno retroauricular? Depende de tu pérdida y tu estilo de vida. Los retroauriculares pueden ser igual de discretos o más y suelen tener más prestaciones por su mayor espacio para tecnología, aunque los intrauriculares también tienen ventajas válidas. La discreción no debería ser el único criterio.
¿Es normal que al principio los audífonos suenen raros? Sí, totalmente. El sonido se percibe más alto e intenso y aparecen ruidos que llevabas años sin oír. La adaptación puede durar un par de meses; conviene aumentar el uso poco a poco y confiar en el proceso con ayuda de un buen profesional.
¿Cuántas horas al día se llevan los audífonos? Una vez adaptado, lo habitual es llevarlos 12 o 14 horas al día sin pensar en ello, aunque los primeros días se recomienda empezar con menos tiempo e ir aumentando poco a poco.
¿Qué gano realmente con los audífonos más allá de oír? Recuperas la confianza y dejas de gestionar la pérdida auditiva de forma agotadora (hablar más alto, evitar conversaciones). Te acercas a cualquier charla dando por hecho que vas a escuchar, lo que mejora mucho tu calidad de vida.
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